Como parte de la septuagésima sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW70), la Climate and Care Initiative organizó el side event oficial “Cuidado y clima: cómo los sistemas de cuidado configuran el acceso a la justicia en una transición justa”, realizado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Convocado por UNRISD, IDRC, Fundación Avina y WEDO, con el apoyo de la Global Alliance for Care y los gobiernos de Colombia, México, Finlandia y Filipinas, el encuentro reunió a gobiernos, organismos multilaterales, organizaciones de la sociedad civil y liderazgos de base. En un contexto global en el que el cambio climático continúa profundizando las desigualdades, la discusión destacó un mensaje central: el cuidado no es periférico a la acción climática; es una infraestructura esencial para la resiliencia, la adaptación y la justicia.
Por qué importa el nexo entre cuidado y clima
El cambio climático no es neutral en términos de género. En distintas regiones, sus impactos recaen de manera desproporcionada sobre mujeres y comunidades marginadas, particularmente en el Sur Global. A medida que aumentan las sequías, las inundaciones, los desplazamientos y los riesgos para la salud, también crece la demanda de trabajo de cuidado no remunerado.
Al mismo tiempo, los sistemas de cuidado —tanto formales como comunitarios— son indispensables para sostener la vida, posibilitar la recuperación y apoyar la adaptación climática. Sin embargo, como se destacó a lo largo del evento, el cuidado sigue estando en gran medida ausente en los marcos de política climática y en los mecanismos de financiamiento, generando barreras para el acceso a la justicia y la participación.
Representantes gubernamentales de Filipinas y México subrayaron la relevancia de desarrollar sistemas de cuidado funcionales e integrar el cuidado en las estrategias climáticas y de transición justa, promoviendo un enfoque integral de ambas agendas. Sus intervenciones destacaron la necesidad de incorporar el cuidado en los planes climáticos nacionales, las políticas de adaptación y los mecanismos de financiamiento, así como de avanzar en enfoques de política pública sensibles al género.
Reconocer el cuidado como infraestructura climática no es solo un cambio conceptual, sino un imperativo político y estructural.
Anclar la discusión en experiencias concretas
Una de las principales fortalezas del evento fue la presencia de organizaciones que trabajan directamente en la intersección entre clima y cuidado.
Organizaciones beneficiarias del Climate and Care Initiative Fund compartieron perspectivas situadas sobre cómo este nexo atraviesa la vida cotidiana en sus comunidades y cómo sus acciones buscan transformarlo.
- Xiomara Acevedo, de Barranquilla +20 (Colombia), destacó cómo el nexo cuidado-clima opera como una barrera estructural para el acceso a la justicia, moldeada por el patriarcado, el colonialismo y el extractivismo. Su experiencia muestra cómo los impactos climáticos —como inundaciones, olas de calor y despojo territorial— intensifican las cargas de cuidado no remunerado y limitan la participación de las mujeres en la vida económica y política.
- Por su parte, Malkia John, de Sauti Salama (Kenia), presentó un modelo que integra cuidado y acción climática para prevenir la violencia basada en género en comunidades afectadas por el cambio climático. Su enfoque fortalece los sistemas comunitarios de cuidado a través de liderazgos locales, soluciones de energía limpia y acceso a servicios, reconociendo que el estrés climático incrementa las cargas de cuidado y, con ello, la vulnerabilidad.
En conjunto, estas experiencias evidencian una idea clave: abordar el cambio climático sin abordar los sistemas de cuidado implica el riesgo de profundizar las desigualdades existentes. Fortalecer los sistemas de cuidado, en cambio, reduce la vulnerabilidad, aumenta la resiliencia y amplía el acceso a la justicia.

El cuidado como vía hacia una transición justa
A lo largo del encuentro, las y los participantes destacaron que una transición verdaderamente justa debe ir más allá de la descarbonización y enfrentar los sistemas sociales y económicos que sostienen la vida. En su intervención, Fundación Avina subrayó que los sistemas de cuidado ya funcionan como infraestructura climática en los territorios: “El cuidado sostiene la vida, posibilita la recuperación, fortalece la resiliencia y permite la adaptación frente al cambio climático”.
Sin embargo, a pesar de su centralidad, los sistemas de cuidado siguen estando en gran medida ausentes del financiamiento climático, las estrategias de adaptación y los marcos de política pública. Esta brecha limita la efectividad de la acción climática y refuerza desigualdades estructurales.
La discusión señaló la urgencia de:
- Integrar el cuidado en el financiamiento climático y en las políticas de adaptación
- Reconocer el trabajo de cuidado no remunerado como una dimensión clave de la justicia climática
- Apoyar enfoques feministas y liderados por comunidades del Sur Global
- Garantizar la participación de quienes sostienen los sistemas de cuidado en los espacios de toma de decisión
Amplificando voces del Sur Global
El evento también incluyó una muestra visual que reunió testimonios de organizaciones de América Latina, el Caribe y África Subsahariana. A través de imágenes y reflexiones, las organizaciones respondieron a una pregunta simple pero potente: ¿qué significa la conexión entre clima y cuidado en su contexto?
Estos aportes visibilizaron las realidades cotidianas del nexo —cómo los impactos climáticos reconfiguran el trabajo de cuidado y cómo las comunidades responden mediante acción colectiva, conocimiento y resiliencia. Como se destacó durante la presentación, estas voces no solo documentan impactos: también están construyendo soluciones y caminos hacia una transición centrada en el cuidado.
El side event de la CSW70 reafirmó que avanzar hacia la igualdad de género y la justicia climática requiere integrar el cuidado tanto en las políticas como en las prácticas.
Al articular investigación, incidencia y experiencias territoriales, la Climate and Care Initiative continúa generando evidencia y amplificando soluciones que demuestran el potencial transformador de este enfoque.
De cara a procesos globales como la COP31 y la CSW72, el desafío es claro: asegurar que los sistemas de cuidado sean reconocidos, valorados e incorporados en el centro de la acción climática.
Porque cuidar a las personas y cuidar el planeta son dimensiones inseparables —y una transición justa depende de ambas.
Agenda del evento aquí
Ver la sesión completa aquí:
https://webtv.un.org/en/asset/k1h/k1hv6sdkee
